5/4/07

Tarragona!










Ciudad romana!




La historia conocida de esta ciudad comienza con las guerras púnicas, pero ciertos datos arqueológicos han permitido a algunos historiadores afirmar su existencia en el s. VI a. J.C., habitada primeramente por los ilergetes y, posteriormente, por los cosetanos. (V. Tarraco) Publio y Cneo Escipión se apoderaron de ella en 218 a. J.C., y, después de fortificarla, la convirtieron en base de operaciones y cuartel de invierno del ejército romano. Capital de la Citerior, se convirtió en una bella y próspera ciudad, centro exportador de los vinos de la comarca. En el s. V fue víctima de las invasiones de los pueblos germánicos; sus murallas fueron destruidas, y se inició un período de decadencia, hasta su conquista por Eurico en 475. Los musulmanes se apoderaron de ella en 714; la ciudad conoció otro periodo de prosperidad en tiempos del emirato y califato de Córdoba, destacando en la construcción de barcos mercantes y de guerra y en el comercio con oriente. Conquistada definitivamente (1109) por las tropas conjuntas de Gastón de Bearn, Olegario, Obispo de Barcelona, Ramón Berenguer III y Roberto de Aguiló, pasó por un período de constantes luchas entre los tres últimos, señores de la ciudad, hasta la firma de un acuerdo (1171) entre el Arzobispo y Alfonso el Batallador, por el que ambos se convertían en copríncipes de la ciudad con idénticos derechos. En 1372, Pedro el Cerimonioso eximió a su puerto de pago de derechos por el desembarco de mercancías, y en 1374 intentó abolir el señorío episcopal, sin conseguirlo. Los Reyes Católicos confirmaron todos los privilegios de la ciudad y obligaron a los comerciantes de los pueblos vecinos a comerciar por su puerto, a lo que se negaron desviando su comercio por Salou.















En los ss. XVI y XVII, Tarragona cayó en una profunda decadencia, debido a que los piratas berberiscos imposibilitaban el comercio. En 1789 se autorizó la construcción de un nuevo puerto, proyecto de Ruiz de Apodaca, ampliado en el s. XIX por Smith. En 1802 se habilitó el puerto para el comercio con América, cuyo impulso se vio frenado por la guerra de la independencia. En 1811, el general Suchet conquistó la ciudad, después de fuerte resistencia. A partir de la segunda mitad del s. XIX alcanzó gran auge, por la reactivación de las obras del puerto y la reanudación de la actividad mercantil. En el s.XX conoció un primer período de emigración, para cambiar de signo, desde 1920, con la paulatina inmigración de andaluces y extremeños, interrumpida por la contienda de 1936-1939, y reanudada en 1948. A partir de 1960 junto a la actividad portuaria, apareció un conjunto de industrias modernas, químicas en particular, en manos, gran parte de ellas, de capital extranjero.




Qué gran ciudad! Tarragona. Son realmente increíbles los monumentos romanos que aún se encuentran en la ciudad.


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